TALLER EL SILENCIO Y EL CLOWN POR GABRIELA MUÑOZ

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Una voz dijo “Pasen la pelota más rápido”. No había pelota realmente, sólo la presencia mental de ésta.  Diecinueve jóvenes en círculo se la pasaron por el cuerpo, jugaron con ella, la tragaron, la defecaron, una mujer la vomitó en las manos del compañero de la izquierda, éste se quedó un momento sin saber qué hacer, hasta que abrazó al siguiente y a través del contacto le concedió el turno.

Al dar la vuelta, la pelota cayó en manos de una mujer con un pañuelo amarrado en la cabeza y vestido color naranja, Gabriela Muñoz, es clown y tallerista en el Centro Cultural Helénico del Distrito Federal, ahí imparte un taller de dos semanas llamado “El silencio y el Clown”. ¿Qué es un clown? Para Gabriela es el baile del alma todo el tiempo. El estado de cuerda floja, la sensación de que te vas a caer es maravillosa cuando vuelves al equilibrio. También realiza un performance que ha visitado foros de Nueva York, Colombia, Suecia, Brasil, París, Londes y España, después de Mérida se presentará en Nueva Zelanda. “Perhaps Perhaps…Quizá” trata de una mujer que cree vivir en un castillo medieval en búsqueda del amor y la felicidad mientras habita en un lugar de carencia emocional. En el escenario del Teatro del Olimpo de 10am a 1pm, impartió un taller de tres horas a jóvenes que buscan experimentar el desenvolvimiento corporal.

Después una nueva dinámica: ¡zip! ¡zap! todos formaban una cadena de onomatopeyas que exigían una acción concreta. Era un juego de concentración y rapidez, o algo más profundo. Para hacer más complicada la dinámica se introdujeron “Boing!” y “¡Zum!” ambas instrucciones tenían un ademan propio que confundió a más de uno. La idea de estos sonidos era transmitir energía, pensar rápido, estar comprometidos y ser precisos en lo que hacemos.

Entre los ejercicios que hicieron también estuvo el de imitar animales y confrontarse. “Imaginemos que estamos alrededor de un plato sostenido por una aguja, dos van a pasar al frente y deben encontrar el equilibrio mientras personifican a un pollo, cada uno es diferente, hay unos que tienen carácter, muéstrenlo. Son gallos, pollos, gallinas”.

Estos ejercicios retrataba una reflexión que Gabriela hizo mientras se desarrollaba. Intenta explicar cómo todos estamos abiertos a que otro elemento de la vida se nos enfrente y esto cambiará el rumbo que estamos tomando, dejarse afectar y afectar es esencial para descubrir nuevas experiencias. Conectarse sin ser miméticos, dejar fluir la personalidad perturbados por elementos externos, y no ser copias de otros sino universos personales. Sobre la actuación, la tallerista dijo que al tomar un papel hay que saber medir la dosis para no caer en el cliché.

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A las once en punto los participantes tuvieron un descanso de unos minutos. Parecía como si el taller tuviera semanas y todos se conocieran desde antes, costaba creer que la mayoría se conoció unas cuantas horas antes por el grado de compatibilidad que se sentía entre ellos.

Carmen y Adriana son fisioterapeuta de juego que se enteraron de la convocatoria del taller a través de Facebook, ambas comparten la importancia de la expresión corporal, coordinación y creatividad para sus profesiones y la vida diaria. “Lo más difícil es el ¡zum!”, dijo Carmen entre risas. Otro asistente comentó que decidió entrar al taller porque le gusta la expresión, practica baile africano y le “gusta hacer payasadas”.

 Además de hacer los ejercicios, todos comentaban sus experiencias inmediatamente después de sentirlas, se reían y parecían muy naturales a las reacciones emotivas. “No se trata de intelectualizar las cosas, sino darnos cuenta de que estamos involucrados con el juego y con los compañeros. Dense cuenta que estamos tomando en serio cosas ridículas, y eso está muy bien porque se concentran en lo que sienten”, platicó Gabriela.

 En uno de los ejercicios, los participantes se unieron en parejas donde uno era el escultor y el otro la escultura. Debían formar una escultura y presentarla. El Hombre-Celular, La fuente de los deseos, el Soldado de Plomo que se derrite, En Búsqueda de las Ofertas, fueron algunas de las obras que hicieron. Éstas tenían historias divertidas. Alexander Petrohonski. “¿el pelo es real?” “Sí, su cabello fue extraído de la tumba real de San Petersburgo”. “No se lo digan, pero lo desenterré y lo pegué”. “¿Por qué el dedo en su nariz?” “Está pensando, está pensando, sí”.  Otro hizo un Buda “me lo robé de Japón”, dijo el   participante.

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 La tallerista recalcó la resistencia que solemos tener de ser afectados y afectar los espacios. “Hay que dejar salir todo, sin sobreactuaciones, hay que ser humanos”. El último ejercicio consistió en equipos de tres personas que debían comportarse como si les urgiera entrar al baño, se les repartió papeles a todos y uno por equipo tenía una condición extra, ésta era secreta y los demás debían descifrarla a través de su expresión corporal. A veces ésta no se notaba y en busca de no ser monótonos hacían otras cosas no verosímiles. “Hay que aprender a aceptar que la vida no siempre es ¡wow! a veces no pasa nada y está bien, hay que asumirlo, es parte de nosotros. Al mismo tiempo hay que tener la valentía de hacer las cosas que nos nacen aunque esto no sea convencional”.

 Al final, todos se reunieron en un círculo para platicar de su experiencia en el taller y hacer preguntas. Gabriela Muñoz habló de su carrera como clown, y dijo que sales al escenario para sorprenderte y no para sorprender a los demás, eso es lo grandioso del Clown, porque no es a través del ego, sino a través de una conexión interpersonal con la gente que está ahí contigo. “Cuando llamo a alguien al frente no es para que yo me burle de él, sino para saber si nos conectamos, porque nos urge como humanos, no hay expectativas. A las personas les urge que les pase algo extraordinario”. También apuntó la importancia de darnos cuenta de que somos más libres de lo que creemos, más libres que los trámites, que el deber hacer o deber ser.

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 Unos minutos después de la 1pm todos aplaudieron en círculo y abandonaron el teatro. En entrevista, Gabriela Muñoz dijo que no hay fecha para que vuelva a Mérida, pero le gustaría volver a impartir esto que es una pequeña muestra del taller que imparte en el centro del país.

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