ENTRA

enter-the-void-poster

Básicamente, cuando mueres, tu espíritu deja tu cuerpo. Al principio puedes ver toda tu vida, como reflejada en un espejo mágico. Luego flotas como un fantasma, puedes ver todo lo que pasa a tu alrededor, escucharlo todo pero no te puedes comunicar. Luego ves luces, luces de todos los colores, esas luces son las puertas que te llevan a otros planos de existencia, pero la mayoría le gusta tanto este mundo que no se quieren ir, por lo que se vuelve un mal viaje, y la única manera de irse es reencarnando.

Enter the void es el título de la película de 2009 de Gaspar Noé, uno de los más creativos y visionarios directores de todo el mundo en la década pasada. Su visceral y explosiva filmografía mantiene tanto un estilo propio como un universo paralelo en cada cinta.

Entra al vacío cuenta la historia de Oscar, joven que se dedica al narcomenudeo en Tokio, la capital mundial de las luces de neón. Separado de su hermana Linda cuando eran niños tras la accidental muerte de sus padres, yendo a diferentes orfanatos, Oscar ha juntado suficiente dinero como para traer a su hermana a Japón y comenzar una vida nueva juntos al fin, cumpliendo su promesa de la infancia: siempre estar juntos. Pero no sería tan fácil: la adicción de Oscar a los alucinógenos, alentada por la lectura del Libro Tibetano de los Muertos; y la carrera de Linda como bailarina de striptease y la relación que sostiene con su jefe, no auguran un futuro prometedor. Sumémosle la extraña relación que el protagonista siente por su hermana: una especie de cuidado paternal y atracción sexual. En una redada, muere a manos de la policía. Oscar, aún muerto, cumplirá su promesa infantil: vaga por las calles de Tokio, viendo el funesto destino que le espera a su hermana.

La increíble historia retratada en Entra al vacío requería de una equiparable carga visual. Es el estilo de Gaspar Noé: nunca la forma debe demeritar el fondo, pero sí pueden ser ambas igual de impactantes. Sus secuencias de ensueño son el motivo perfecto para preguntarnos dónde estamos, quiénes somos, a dónde vamos y de dónde venimos. Sus reflexiones filosóficas implícitas y explícitas van más allá del libro tibetano que es referencia en la película. Sus colores son la invitación a un nuevo cine.

Enter the void es una experiencia inigualable. Sus repetidos viajes psicodélicos en el que acompañamos al protagonista son igual de delirantes (tal vez hasta con mayor sentido y lógica) que el mundo que vemos cuando éste permanece sin drogas en el cuerpo. Recorrer a pie o volando las calles de una metrópoli, conocer bares y discos tras una nuca siempre observadora y participante, y luego el laberinto de relaciones entre todos los personajes no dan suficiente tiempo para respirar y reflexionar a lo largo de la película. Es hacia el final donde tenemos tiempo para nosotros mismo.

El final, sumamente delirante, es la cúspide de la experiencia visual en la que estuvimos sumergidos por más de dos horas. Óscar, que ya se había ido, de este mundo, parte a otro, y al parecer, regresa de nuevo. Paradójicamente, entró al vacío del que nunca salió.

ENTER THE VOID (Entra al vacío)

Francia, Japón & Alemania, 2007

Director: Gaspar Noé

Productores: Pierre Buffin, Brahim Chioua, Olivier Delbosc, Vincent Maraval

Guionistas: Gaspar Noé

Fotografía: Benoît Debie

Música: Thomas Bangalter

Intérpretes: Paz de la Huerta, Nathaniel Brown, Cyril Roy, Masato Tanno, Olly Alexander

 

@sergio_jaa

sergio.aguilar@revistamiopia.mx

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s